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El mantenimiento

Podemos categorizar el mantenimiento de tres formas diferentes:

  • CORRECTIVO
  • PREVENTIVO
  • PREDICTIVO

Los nombres nos indican de qué se trata cada uno. El correctivo consiste, simplemente, en corregir o reparar un elemento o sistema cada vez que se detecta una falla. Mientras que en el preventivo se realizan recorridas y ajustes o cambios con una frecuencia determinada con el fin de evitar inconvenientes futuros. Un claro ejemplo es cambiar el aceite del motor de un automóvil: después de transcurrida una determinada cantidad de kilómetros se cambia el lubricante aunque no haya indicios de inconvenientes. Este concepto de mantenimiento se aplica en la mecánica naval, ámbito en el cual se organizan paradas de motor para cambios de aros, por ejemplo, sin que se presenten fallas concretas en los pistones.

La tercer categoría requiere un análisis muy profundo de los sistemas en funcionamiento, pues necesita previamente determinar qué parámetros analizar para que, a través de ciertas señales, se pueda predecir la ocurrencia de una falla. Se pueden utilizar análisis de aceites, desgaste de partículas, análisis de frecuencias de ciertas vibraciones, variaciones de temperaturas. Por lo general, esta forma de realizar mantenimiento se aplica en procesos continuos en los que resultan muy costosas las salidas de servicio (industria petroquímica, por ejemplo).

Al margen de la categorización, el objetivo del mantenimiento es evitar costos superfluos por fallas o, en nuestro caso, evitar penurias por no contar con el confort que nos brinda una instalación. En tal sentido, es  innegable que el mantenimiento correctivo no cubre esta expectativa porque, como su nombre lo indica, se aplica para reparar un elemento luego de producida la salida del servicio del sistema.

Por eso es clave destacar la importancia de la prevención. Realizar recorridas de bombas circuladoras, limpieza de quemadores, y hasta puestas en marcha de prueba es más que recomendable para asegurar una temporada libre de inconvenientes. Recurrir al técnico antes de poner en marcha una instalación central no significa incurrir en un gasto sino, más bien, implica una inversión que evitará disgustos y gastos futuros mucho mayores.

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